Desarrollo del razonamiento
Para que el niño de entre uno y tres años asiente bien las bases de su posterior capacidad de razonamiento, debe ir ahora asimilando lo que tiene más cercano: su propio cuerpo y los objetos que le rodean. Mediante el juego podrá ir comprobando sus semejanzas, asumiendo sus diferencias y experimentando la graduación entre distintos objetos.
Implementando los siguientes juegos podrán ayudara a que sus
niños puedan desarrollar su razonamiento:
Ø Orden por colores:
Con este
ejercicio se consigue que, a través de la estimulación de la vista, el niño
comience a adquirir criterios de asociación. Colocaremos papeles o cartulinas
de color en cuatro partes de la habitación y jugaremos a ordenar los juguetes
por colores: la muñeca roja, en la cartulina roja; el tren azul, en la
cartulina de su mismo color.
Ø Jugando a imitar sonidos:
Esto
ayudará a la estimulación del oído. Nosotros imitaremos los sonidos de
distintos animales, a la vez que enseñamos un dibujo del animal en cuestión.
Posteriormente, tras la imitación del sonido, tendrá que ser nuestro hijo quien
señale de qué animal se trata.
Ø Adivina qué es:
Con los ojos cerrados, y para estimular el sentido del tacto, haremos que nuestro hijo toque ciertos objetos que forman parte de su vida cotidiana, como pelotas, muñecas, juguetes... e intente adivinar qué es. Con este juego de adivinanzas, asociará la imagen mental que tiene de cada objeto con su forma. También podemos meterlos en un saco para que diga qué objeto es cada uno. Este mismo ejercicio puede realizarse con objetos de distinta textura: toalla, papel, servilleta.
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